sábado, 26 de mayo de 2012

¡Basta de dipuchorros!


Así dice la ciudadanía. Es más que una manifestación aquella que responde a una convocatoria de esta índole para repudiar el robo in frangenti de los representantes políticos. Hablamos de la aprobación por parte de la Cámara baja de los 150. 000 millones de guaraníes destinados al TSJE para contratar operadores politicos. Pero el llamado de repudio no se hizo esperar y rápidamente se sumaron adeptos a la causa para repetir una y otra vez que todo proceder que atenta contra el mal uso del dinero del pueblo no sería ignorado como en otras épocas. 

Los Diputados (dipuchorros como fueron denominados con suficiente razón en las redes sociales), creyeron que la bofetada dada con tanta alevosía quedaría sin efecto como ocurrió en otras ocasiones. Los Senadores pueden acrecentar el enojo, o enmendar este hecho tan humillante. 

La manifestación de miles de compatriotas  evidencia -no solo la indignación justificada- sino demuestra una nueva actitud de lucha que busca expurgar en lo que se pueda estas sucias decisiones de los mal llamados representantes del pueblo. 

Estos 46 nombres no deben ser olvidados por la ciudadanía. Estos representantes deben terminar sus funciones, y ser sancionados por los votos de quienes fueron menoscabados en sus derechos. Ante esta demostración oprobiosa se suma otro argumento para que se vote con conciencia en adelante –como ya viene haciendo gran parte de los ciudadanos- olvidando la estima y el fanatismo por los colores que no significa nada. 

No se debe olvidar que estos mismos son los que destripan a placer las arcas del estado en donde se guarda el esfuerzo de millones de paraguayos trabajadores. Y estos mismos son los que con seguridad encabezaran las listas, porque estos políticos fueron forjados por un carácter incapaz de ser agredido ni por las peores vergüenzas. 

Nada tiene que ser como antes. Porque existen más de 150 000 razones para que la situación no pase por alto. En una forma de gobierno -como el nuestro- es importante que la ciudadanía se mantenga en posición alerta para velar las actuaciones de sus representantes, y servirse de los mecanismos permitidos como se hizo en esta ocasión. De vez en cuando es bueno que la gente una sus fuerzas y que con el puño cerrado golpee la mesa con determinación para exigir el debido respeto. Con el grito de ¡Basta ya! 

Este hecho certifica el  giro de mentalidad que necesitamos y que alienta a creer que un nuevo tiempo transformador se avecina en el país. 

Para finalizar existe una verdad manifiesta: “la ciudadanía está cansada del mal proceder de estos personajes”. Esta muestra de responsabilidad ciudadana desafía la significación de aquella tantas veces postulada frase de que “cada pueblo tiene el gobernante que se merece”. En verdad, esta patria de pasado sangriento y heroico no se merece la burla de sus representantes. Así una obligación se convierte en deber para no permitir tantos manoseos. Hacia esa dirección creo que vamos.

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