Así dice la ciudadanía.
Es más que una manifestación aquella que responde a una convocatoria de esta índole
para repudiar el robo in frangenti
de los representantes políticos. Hablamos de la aprobación por parte de la Cámara baja de los 150. 000 millones de guaraníes destinados al TSJE para contratar operadores politicos. Pero el llamado de repudio no se hizo esperar y rápidamente se
sumaron adeptos a la causa para repetir una y otra vez que todo proceder que
atenta contra el mal uso del dinero del pueblo no sería ignorado como en otras
épocas.
Los Diputados
(dipuchorros como fueron denominados con suficiente razón en las redes sociales),
creyeron que la bofetada dada con tanta alevosía quedaría sin efecto como ocurrió
en otras ocasiones. Los Senadores pueden acrecentar el enojo, o enmendar este
hecho tan humillante.
La manifestación de
miles de compatriotas evidencia -no solo la indignación justificada- sino
demuestra una nueva actitud de lucha que busca expurgar en lo que se pueda
estas sucias decisiones de los mal llamados representantes del pueblo.
Estos 46 nombres no
deben ser olvidados por la ciudadanía. Estos representantes deben terminar sus
funciones, y ser sancionados por los votos de quienes fueron menoscabados en sus
derechos. Ante esta demostración oprobiosa se suma otro argumento para que se
vote con conciencia en adelante –como ya
viene haciendo gran parte de los ciudadanos- olvidando la estima y el
fanatismo por los colores que no significa nada.
No se debe olvidar que
estos mismos son los que destripan a placer las arcas del estado en donde se guarda
el esfuerzo de millones de paraguayos trabajadores. Y estos mismos son los que
con seguridad encabezaran las listas, porque estos políticos fueron forjados
por un carácter incapaz de ser agredido ni por las peores vergüenzas.
Nada tiene que ser como
antes. Porque existen más de 150 000 razones para que la situación no pase por
alto. En una forma de gobierno -como el
nuestro- es importante que la ciudadanía se mantenga en posición alerta
para velar las actuaciones de sus representantes, y servirse de los mecanismos
permitidos como se hizo en esta ocasión. De vez en cuando es bueno que la gente
una sus fuerzas y que con el puño cerrado golpee la mesa con determinación para
exigir el debido respeto. Con el grito de ¡Basta ya!
Este hecho certifica el
giro de mentalidad que necesitamos y que
alienta a creer que un nuevo tiempo transformador se avecina en el país.
Para finalizar existe
una verdad manifiesta: “la ciudadanía está
cansada del mal proceder de estos personajes”. Esta muestra de responsabilidad
ciudadana desafía la significación de aquella tantas veces postulada frase de
que “cada pueblo tiene el gobernante que
se merece”. En verdad, esta patria de pasado sangriento y heroico no se
merece la burla de sus representantes. Así una obligación se convierte en deber
para no permitir tantos manoseos. Hacia esa dirección creo que vamos.