sábado, 15 de octubre de 2011

la clave en detalles: A Recante le gusta la cámara.


Las declaraciones de Marcelo Recanate, Presidente olimpista, no debe interpretarse como un nuevo caso de show mediático, al que estamos acostumbrados desde que inició su carrera como dirigente.

Hace algunos días, el mismo presidente franjeado, había declarado que se llamaría a silencio hasta que culmine este torneo. Por visto, eran inaguantables las tentaciones a los micrófonos y a las cámaras, por lo que una vez terminado el cotejo frente a Guaraní, movió la artillería pesada y bombardeó a todos a su antojo.

Con esto, no digo que no se deba manifestar las inquietudes y preocupaciones, pero existen modos y modos de hacerlo. En todas partes, existe un comité disciplinario que vela por la buena actuación, dentro y fuera de los terrenos de juego, tanto de futbolistas y dirigentes, brindando garantías a todos. No sé el alcance de sus funciones en Paraguay, pero si puede entrar en este terreno, éste organismo debe cumplir con sus obligaciones, y no servir como simple adorno.

En nuestro país, se vive de forma muy intensa el futbol, por lo que muchos estarían masticando rabia, y echando una sarta inacabable de maldiciones. Es comprensible. Muchos quienes hablan de futbol, piensan como hincha. El club Olimpia es el único laureado internacionalmente, y sus dirigentes, tiene la obligación de estar a la altura de la historia de esta institución, y no dejar servirse de ella para ser tapa en los periódicos, ni ganar minutos en las radios y repercusiones en la tv.

Por otro lado, es visible que existe una cierta despreocupación de las autoridades de la APF, y de su responsable directo en este caso, el presidente Napout, referentes a temas tan fundamentales como el arbitraje que es pura vergüenza. Pero por causa de los fallos en los arbitrajes, que existe a montones como población de china, no da derecho a querer amedrentar o amenazar públicamente, y aun tocar la institucionalidad de ningún organismo.

Por eso, ante estas declaraciones del presidente de Olimpia, la APF debe tomar medidas y hacer respetar su institucionalidad. Con su quietismo y su mudismo está demostrando solamente su indiferencia, y convirtiéndose en cómplice del vandalismo que tanto daño causa a la imagen de la principal casa matriz del fútbol paraguayo.

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